Bilbao ha pasado de ser una ciudad abierta, acogedora, solidaria, alegre y segura a todo lo contrario. Los ciudadanos sabemos muy bien que los que, desde hace escasos cinco años, han cambiado en gran medida la ciudad son magrebíes, tanto menores, como ya mayores de edad.
Al efecto llamada han acudido legión de individuos, que ante los resquicios de una estúpida ley de extranjería, vienen a mesa y mantel desde sus hogares del norte de Africa, sabedores que bajo el subterfugio de ser menores, se cuelan en “el paraíso”.
Resulta curioso y diagnóstico de la situación, que uno de estos magrebíes, atraviese Irlanda, toda Francia, en los bajos de un camión, para dejarse caer, ¡qué precisión! en el peaje de Durango, al grito de ¡soy menor!. Irlanda y Francia, siendo desarrolladas no resultaban “acogedoras”.
El resultado es sangrante, literalmente, violaciones, agresiones, robos con violencia. La última ha sido en la calle Pelota, a una pareja homosexual, quienes han sido agredidos hace pocos días con un cúter, por un norteafricano. ¿qué ciudadano, salvo para trabajar, lleva un cúter en el bolsillo?.
Nuestras chicas sienten terror a la salida de los locales de ocio nocturno, se sieten acosadas por estos depredadores. Muchas violaciones y agresiones sexuales “menores”, no son denunciadas, por la inefectividad de nuestro sistema legal-judicial; que es más garantista con los agresores que con las víctimas.
Estos individuos ni se integran, ni se integrarán jamás en nuestra sociedad; salvo para lo negativo, consumo de alcohol, drogas, disolventes y para acabar robando.
Se hace urgente cambiar la leyes, dejar de financiar recursos para quienes no lo saben agradecer y muerden a la mano que les da de comer. Resulta paradójico, que la alcaldía de Bilbao, niegue un albergue al colectivo Bizitegi, para los excluidos y sín techo de nuestra ciudad, escudándose en el “efecto llamada” y sin embargo se gasten más de tres mil euros mensuales, en cada menor acogido en la Diputación, y en pisos tutelados, que nuestros nacionales no pueden ocupar.
Ni el ayuntamiento, ni la diputación, ni el gobierno vasco, ni el gobierno central, hacen nada más que lanzar soflamas en aras de lo póliticamente correcto, y no atajan este goteo incesante de magrebíes violentos, sin oficio ni beneficio, que están al acecho como depreadores, dispuestos a saltar a nuestra yugular.
Basta ya de tener que hablar con eufemismos, con miedo a ser tachado de racista, de xenófobo, de facha… y no decir las cosas por su nombre. Al pan pan y al vino vino
TODOS ESPERAMOS UN FLAUTISTA DE HAMELIN










El “extasy” o MDMA es una droga psicoestimulante y desinhibidora, que es demandada en discotecas, por sus efectos de aguantar físicamente, retrasar o quitar el sueño, con lo que alarga la noche y porque facilita, como propiedad atribuida, la comunicación y el “enrolle”; como si quitara la timidez y dispusiera para la empatía y ligoteo.
