
El consumo excesivo de cafeína en forma de refrescos de cola, bebidas “energéticas” y café, se ha popularizado y extendido en todo el mundo por grandes compañias de producción y comercialización. Sobre todo en los últimos años entre los adolescentes, quienes las consumen por diferentes motivos.
El efecto más buscado es la comunicación y la relación en torno a una taza de café, como lo hacen los adultos; y ésto está más extendido entre chicas no consumidoras de bebidas alcohólicas, generalmente no fumadoras y tienen en el café una alternativa en forma de complemento para la socialización. Se da mucho, por razones climáticas en los paises de clima más frío que el nuestro, como los Nórdicos, EEUU, Canáda, Reino Unido, Países Bajos..
La otra razón para su consumo, busca más el efecto dopante, el efecto droga en el Sistema Nervioso Central, en su propiedad de estimulante, activador, anulador del sueño, desinhibidor, facilitador de la ideación mental más rápida; que hace de la cafeína una droga ideal para los que están delante de un ordenador, chateando, jugando online, twiteando o conectados a facebook, o simplemente navegando por internet.
Todo lo anterior se explica porque nuestros adolescentes y niños disponen de aparatos de última tecnología en sus habitaciones, tienen la suerte de tener un cuarto para ellos solos, repleto de TV, equipos de música, ordenador, conexión a internet, teléfono móvil…
Y claro que los usan, pero a costa de una mayor vida sedentaria, un quitar horas al sueño y una consiguiente somnolencia diurna, con microsueños en las aulas, despistes, inatención a las explicaciones, mayor cansancio físico, menor rendimiento escolar, mayor irritabilidad y confrontación con padres y compañeros, que hace que se dé un mayor aislamiento y por tanto, paradójicamente, una mayor incomunicación.
Las dosis límites de cafeína, para no tener problemas, serían no más del equivalente a dos tazas de café express, es decir no más de 200 mgrs al día, una Coca Cola tiene en la lata de 330 cl unos 45 mgrs de cafeína, cantidad suficiente para perturbar y dificultar la conciliación del sueño, si se toma más tarde de las siete de la tarde. Red Bull tiene unos 80 mgrs de cafeína por lata. Monster es otra marca con una equivalencia parecida, tiene 72 mgrs de cafeina por lata. La lata de Burn, ronda también los 80 mgrs de cafeína por lata. Claro que estas bebidas llamadas energéticas se usan, precisamente para no dormir y alargar la “noche”.
En la siguiente imagen didáctica se resumen todas las disfunciones que puede producir el consumo excesivo e inadecuado de cafeína en adolescentes y jóvenes:

Para una mayor información os remito a dos estudios recientes:
Adolescents living the 24/7 lifestyle: effects of caffeine and technology on slleep and daytime functioning. Pediatric. 2009; 123 (6). Calamaro CJ, Mason TB, Ratcliffe SJ.
Risk assesment of caffeine among children and adolescents in the Nordic Countries. Serie: Temanord, nº 551. Copenhague, Nordic Council of Ministers, 114 pags. 2008. Ref 179368.
EL DUEÑO DE LA NOCHE ES EL BUHO IMPERIAL, LOS DEMÁS A DESCANSAR